A SU LADO JESUCRISTO FUE UN EGÓLATRA MUNDANO: APOLONIO DE TIANA

 

Repudió alimentos animados por ser impuros, espesadores de la mente. Lo puro es regalado por la propia tierra. En cuanto al vino, si bien procedía de una planta pura y bien cultivada, oscurece el éter que hay en el alma. Su atuendo consistía en cubrir su cuerpo con prendas de lino e ir descalzo. La mejor moda de la que tendrá noción el lector.

Acudió al templo de Asclepio para obtener respuestas y vivir allí. Le preguntó al sacerdote:

-¿Son los dioses justos?

-Los más justos, por supuesto.

-¿Y sabios?

-¿Quién podría ser más sabio que la divinidad?

-¿Conocen los asuntos de los hombres?

-Los hombres no saben lo que les concierne por su incapacidad y, los dioses, superan a los hombres.

-Todo eso es cierto insigne sacerdote.

El gobernador de Cilicia, al sureste de Anatolia, pusilánime hombre soberbio y pervertido en lo amoroso, acudió al templo donde residía Apolonio al llegar a sus lascivos oídos la belleza física que desprendía el de Tiana. Poniéndose lánguido y con la mirada húmeda se presentó:

-Muchacho hermoso déjame participar de tus encantos y no me niegues tu juvenil beldad.

-Estás loco basura.

Éuxeno le preguntó que por qué no escribía:

-Porque todavía no he guardado silencio.

Y eso fue lo que hizo. Absteniéndose de hablar tomó nota de muchas cosas almacenándolas en su memoria. Durante un quinquenio y sin mostrarse sombrío permaneció mudo respondiendo a amigos y extraños gesticulando con sus manos o moviendo la cabeza.

Cuando canceló su mutismo, digno de encomio, evitó los sitios aglomerados de seres humanos, inundados de molestos ruidos. Apolonio se rodeaba de hombres de verdad en los lugares más serios. Se bañaba exclusivamente con agua fría y llamaba a los baños calientes la vejez del hombre. Cuando se prohibieron, debido a las innumerables inmundicias y reiteradas inmoralidades, los baños calientes en Antioquía, Apolonio dijo:

-El emperador, por ser malvados, os regala años de vida.

Ya conoce el lector la etimología del vocablo adefesio y no le extrañará que los efesios quisieran lapidar a su gobernador por no calentar los baños. Apolonio no sería condescendiente con los bardajes:

-Censuráis al gobernador porque no os bañáis a gusto. Yo os censuro porque os bañáis.

Adecuados términos entre sentencias concisas. Un erístico, infame plaga, le preguntó por qué no planteaba cuestiones:

-Eso lo hacía de joven, ahora tengo que enseñar lo aprendido.

-¿Cómo entonces, ínclito Apolonio, conversará un sabio?

-Como un legislador.

Viajó Apolonio a Nínive uniéndosele como privilegiado acólito el asirio Damis que le ofreció sus servicios como guía e intérprete:

-Compañero, comprendo todas las lenguas sin aprender ninguna. Conozco todo lo que los hombres callan.

Desde ese momento Damis anotó en un libro todo cuanto Apolonio dijo en su presencia. Un pelanas perezoso y ruin le dijo a Damis que era como un perro que come sobras en los ágapes. Damis no se amilanó:

-Si son francachelas en las que comen los dioses alguien tendrá que preocuparse de que no se pierdan las sobras.

Apolonio suplicaba a los dioses tener poco y no necesitar nada. El rey de Babilonia Vardanes le invitó a irse de caza para divertir el tiempo:

-¿Atacar animales maltratados y esclavizados fuera de su naturaleza? ¿No te has dado cuenta que no estoy presente en tus cruentos sacrificios?

-Vale, vale. Dime cuál es la mejor manera de gobernar.

-Queriendo a muchos y confiando en pocos.

-¡Mira! Todos esos tesoros son tributos de otros países sometidos.

-Para ti, rey, potosí. Para mí es paja: Orgullo de un platirrino prociónido.

Apolonio prohibió a Damis que le acompañara a visitar a los Magos de Ka-Dingir-Ra. Curioso y con ojos chispeantes Damis interrogó al providente Apolonio:

-¿Cómo son esos Magos?

-Saben cosas, pero no todas.

APOLONIO SE DEJÓ CAER POR LA CODICIOSA RODAS Y EGIPTO

Un joven se construyó ostentosa casa en la isla de Rodas rellenándola con pinturas y caras columnatas. Apolonio empezó a darle cera:

-¿Cuánto dinero has gastado en tu educación?

-Nada.

-¿Y en esa casa de que tanto te vanaglorias?

Recuerde el querido lector que un talento son sesenta minas, que cien dracmas forman una mina y que, a su vez, seis óbolos componen un dracma. Simple. ¿No?

-¿Y los hombres son más valiosos por sus posesiones o por lo que tienen en su interior?

-La riqueza, sin duda. Con ella los hombres tenemos poder.

-¿Y quién guardará mejor la riqueza, el sabio o el necio?

El joven se sumió en ignominioso silencio y Apolonio sentenció:

-La casa bien labrada te tiene a ti y no tú a la casa. Con mejores ojos miraría un templo pequeño, modesto y decorado con una estatua de marfil y oro que en otro ciclópeo y con estatua de barro.

Se encontró a otro personaje, beodo y glotón, que solo pensaba en comer y beber cada vez más. ¿No está encadenada la gran mayoría al pensamiento de que la vida son dos días?

-Y bien cascabelero cebón, responde, si puedes. ¿Qué beneficio sacas en tu modo de vida?

-La gente se gira para mirarme como si fuese Heracles el Macarra.

-¿Pero qué virtud hay en ti, cedizo saco de basura? Más estupefactos se quedarán el día que revientes.

Viajaron después, Apolonio y Damis, a  la fecunda Egipto y les reprochó que ridiculizasen a los “dioses”:

-Honráis imágenes irracionales menoscabando la dignidad de las deidades.

-Superflua es esa opinión -arguyó el egipcio Tespesión- pues nuestros ídolos son más venerables que los antropomorfos, al contener un significado oculto.

-Tenéis que dejar imaginar a los “dioses” a los que frecuentan los templos: La mente delinea y configura mejor que la artesanía.

Tespesión, afectado y sin éxito, replicó al de Tiana:

-Pues hubo un vejestorio insensato, ¿Lo llamaban Sócrates?, que consideraba dioses al plátano, al ganso y al perro e, incluso, los introdujo en los más solemnes juramentos.

-Vejestorio insensato el que, por no mancillar el sacro nombre de los “dioses”, juraba por cosas comunes a todos? Eso es de sabios.

-Dejemos al preclaro Sócrates, pero, no me negarás que no es virtud todo lo que se encuentra entre la estimación y el castigo.

-¿Cómo definirías a un hombre justo y por hacer qué?

-El que lleva a cabo acciones  justas e induce a otros a que no cometan injusticias.

APOLONIO ES ENVIADO AL TRULLO ACUSADO POR BRUJERÍA

Y lo primero que hizo fue recordarle a su inseparable acólito Damis:

-La sabiduría atemoriza todo cuanto reconoce y ella misma, sin necesidad de temerarios galleos, no siente tremante pavor hacia nada.

Acto seguido dio letífico consuelo a los desesperados reos. Algunos estaban enfermos, otros presos se lamentaban de su infausta suerte recordando a sus familias y, los que tenían tendencias suicidas, rodaban por el suelo como croquetas mientras abrazaban sus rodillas:

-Paciencia ante las desgracias, compañeros, la situación no merece tanta melancolía y desesperación. Permanecéis muertos en vida por pensar con la cabeza metida en el culo. No os conviene. Debéis saber que los hombres somos prisioneros desde que nacemos, pues el alma, que soporta lo indecible, permanece pegada a un cuerpo que tiene los días contados. Aceptemos primeramente la situación. Saldremos airosos. Que no digan que fuimos pusilánimes sino sabios y bienaventurados.

El decrépito emperador, Domiciano, mandó que le cortaran al magnánimo Apolonio la poblada barba y la intonsa cabellera:

-¿Me mantienes confinado por mis cabellos o por brujería? Es vergonzoso y alejado de las leyes juzgar sobre lo que estás convencido, como convencerse de lo que has juzgado. Si soy brujo, ¿Serás capaz de encadenarme? y, si lo consigues, ¿Cómo vas a demostrar que soy un maléfico hechicero?

Chamorro y afeitado Apolonio vuelve a la comunal celda donde sigue infundiendo ánimo en el pecho a los oprimidos. Un pipa siciliano es introducido en la misma prisión, con objeto de espiar a nuestro protagonista, por el infeliz emperador, Domiciano. Le preguntó a Apolonio:

-¿Quién hubiera pensado que te encerrarían en la trena?

-El que me encarceló. ¿Lo hubiese hecho sin pensarlo antes?

-¿También pensó que te esquilarían como a pacato borrego?

-Eso lo pensé yo al dejarme crecer los cabellos.

-¿Cómo soportas estos ultrajes?

-Mi mente está en otras cosas.

-Tu mente debería estar en lo que te disgusta.

-Mi mente, o no sufrirá, o pondrá fin a su sufrimiento.

-¿En qué otras cosas, como dices, está tu mente?

-En no pensar en lo que otros quieren.

Domiciano envió a la jaula de hombres a un efebo arcadio que rechazó sus pretensiones pedófilas. Era casto y despreciaba con firmeza de otros tantos babosos, proposiciones indecorosas y fútiles presentes. Al darse cuenta de la situación, Apolonio al él se dirigió:

-Te han encerrado aquí sin tener la edad mínima, joven arcadio.

-Es el premio que me han otorgado por no querer ser pervertido y humillado por los que, indignos hipócritas, ponen en vigor la Lex Scantinia contra el humillante estupro. ¿Qué insensato buitre alarga sus inicuas garfas contra los más indefensos?

-Estoy en contra del caldario y el abuso de inocentes. ¿Tienes esclavos en tu tierra?

-Muchos.

-¿Y deben los esclavos someterse a los caprichos de sus amos o despreciarlos?

Cada uno es amo de su cuerpo y debe conservarlo inviolable. Prefiero la muerte a ser abusado impunemente por cualquier zascandil que se crea superior a sus iguales.

-Se nota que eres de Arcadia y que no padeces la epidemia que sufre la mayoría del ganado humano: GANGRENA CEREBRAL.

APOLONIO ANTE EL TRIBUNAL

Ahí estaba nuestro glabro hombre, de pie y afeitado, corito y, gracias al cultivo perenne de la filosofía, preparado. El público que asistió al proceso se componía de toda la pléyade lauta y potentada de Roma. Precisamente era en este tiempo cuando el emperador se consideraba un “dios” y exigía a todos que le rindiesen culto. Apolonio permaneció con la vista clavada en el techo ignorando al pedófilo Domiciano.

-¿A qué se debe que vistas de forma tan estrafalaria?

-La tierra me nutre y me viste. No molesto a los animales como tampoco ellos a mí.

-¿Por qué te llaman dios?

-Porque soy bueno y honrado. No los obligo a pensar eso como hacéis otros.

-¿Cómo adivinaste que la ciudad de Éfeso iba a ser azotada por la insensible peste?

-Porque estaba frecuentada por adefesios afeminados que no cuidaban su dieta como tampoco ponían límite a sus ignominiosas costumbres.

-¿Sacrificaste a un niño como dicen?

-Cuidadito con lo que dices. Los que dicen eso deberían confirmarlo aquí y ahora pero, como los que profieren calumnias son cobardes e indignos, serían más valientes y los tendría en consideración si acusasen a su emperador por violador sádico y asesino de todo ser viviente.

El público rugió en las gradas. Aplausos de los burgueses absolvían al lampiño que descollaba entre los hombres. Dando la espalda al emperador, Apolonio exclamó:

-¡El rey de Esparta, Leónidas invicto, dejó crecer sus cabellos para que se le respetase por su hombría, no olvide, goliardo, que la charlatanería y la molicie engendran pereza!

Mirando torvamente al taciturno público, Apolonio repuso:

-Vivir en una ciudad en la que todo son ojos y todo oídos de lo que pasa y de lo que no pasa, no permite emprender una revolución más que a quien tiene demasiadas ganas de morir.

“Inmortal es el alma, no propiedad tuya y sí de la providencia. Aborrece la terrible y trabajosa servidumbre del cuerpo, mientras sus cadenas la atan. ¿De qué te sirve saberlo? Cuando no estés entre los mortales, no te quedará más remedio que reconocerlo. ¿Seguirás alimentando ese cuerpo como un contumaz sibarita? ¿No te importará otra cosa, durante esta etapa, ajena a tus intereses particulares y placeres?”

 

Dibujo
Ya se lo comentó un Anónimo a Raimundo Cazador Amador:

CRISTO, FIESTA DE LA IGLESIA

Lee este trocito, y ahora piensa en que el niño gitano del que hablas, es Cristo. Es decir sustituye la palabra Cristo por niño, y deja todo lo demás, pero intrepretado con las palabras reales.

Son las fiestras cristianas de toda la vida.
El 24 de diciembre nace Jesús, pues 9 meses antes el 24 de marzo matan a niños. Este año fue el accidente de germanwig provocado, ahi se cargaron más de 200, se valen de la OTAN.
Son las fiestas judias y cristianas, pero es diferente estos a los que hacen los masones. La tecnica es la misma, pero logias y grupos hay muchos.

 

A los padres:

Si no quieren que sus hijos vivan en la confusión y la desidia como lo estuve yo, háblenles del satanismo y no sean condescendientes con ellos. Si quieren que sigan creyendo en Papá Noel y los Reyes Magos, no tienen que hacer nada. Les toca a ustedes comer huevos. ¿La vida no tiene sentido? Ahora más que nunca. Eso sí, lejos de:

 

 

 

 

 

 

 

 

Y los videojuegos. 

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