Sectas y pedofilia

Con el pretexto de nuevas filosofías, terapias alternativas, desarrollo personal individual o incluso ayuda psicológica o psiquiátrica, determinados grupos quiebran la voluntad de sus adeptos con crímenes disimulados que atan la voluntad de los nuevos miembros y les impiden salir fácilmente de la liga sectaria. Entre estos crímenes está el abuso sexual de menores, que en el caso de las sectas suele conllevar casi siempre coerción psíquica y física. 

Algunos casos

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A finales de los años 70 se llevó a los tribunales en España a la secta Edelweis, un grupo paramilitar que utilizaba como uno de sus métodos de sometimiento la corrupción de menores. Su líder, Eduardo González Arenas, Eddy, murió asesinado por uno de los jóvenes que habían caído en el grupo sectario. Tras numerosas investigaciones, la secta había sido desmantelada al ser acusado el dirigente por estafas y luego por corrupción de menores. El grupo se había fundado en 1971.

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Era una especie de organización pseudomilitar al estilo de los Boinas Verdes. Eddy captaba adolescentes en bares y cafeterías, a los que convencía de que el fin del mundo estaba cerca y que él, como nativo del planeta Nazar, los salvaría. Si seguían sus enseñanzas, alcanzarían la superioridad intelectual y regresarían a Nazar antes de que la Tierra se extinguiese. Todo lo relacionado con la secta debería ser secreto. Tenía que haber íntima amistad entre chicos del mismo sexo, que también incluían relaciones homosexuales. La policía imputó al cabecilla 75 delitos de corrupción de menores con agravante de reincidencia en 1988, ya que en 1982 había sido condenado por ese delito (anteriormente lo había sido por estafa y escándalo público). En 1992, en relación con el círculo de sexo Huddinge (suburbio al sur de Estocolmo, Suecia) se descubrió la secta Vi Fria (nosotros los libres), que estaba formada por unos 80 pedófilos. Se les confiscaron boletines de noticias en los que contaban encuentros sexuales con niños, además de anuncios en los que se pedían relaciones sexuales con menores. Nyman y Svensson publican alguno como ejemplo: «Confíame a tus hijas cuando quieras tener libertad, por ejemplo cuando te vayas de vacaciones. Cuidaré de ellas de una forma suave y amorosa en todos los aspectos. 

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Edades adecuadas: alrededor de 8 o 9 años». Otro: «Familia con dos hijas busca otra familia. Nuestra preferencia (no es un requisito) es una familia con uno o más hijos». Otro caso, conocido a finales de los años 90, fue el de una psicóloga alemana que fundó un grupo sectario que predicaba el advenimiento del nuevo dios Shiva. Heide FittkauGarthe, que procedía de Berlín pero residía en la isla de Tenerife (Canarias, España), tenía como objetivo que una niña de 12 años engendrara a esa nueva deidad. Consideraba la pedofilia una práctica higiénica para alcanzar la santidad en su comunidad. Según el diario sensacionalista alemán Der Spiegel, en su finca tinerfeña se realizaban ritos y orgías sexuales que incluían a menores. Uno de los testigos de cargo contra ella relató que permitía que uno de los hombres de la secta accediese carnalmente a un niño de 13 años, hijo de una acólita, si a cambio la hija de este agresor sexual se quedaba embarazada para dar a luz al nuevo Shiva. Una fisioterapeuta, que llegó a pagar 6.000 euros por un curso antiestrés (la actividad legal que servía de tapadera a la secta), señaló que Garthe promovía que los padres mantuviesen relaciones sexuales con sus vástagos.

Otro suceso relacionado con la corrupción de menores fue el del grupo Por un Mundo Mejor, más conocido en Argentina como Las Ocho Reinas. Su fundador, Juan Alfredo Unger,(los comentarios no tienen desperdicio) fue sentenciado a 12 años de prisión por corruptor de menores. El grupo daba clases de control mental y bioenergía, e incluso tenía un programa de radio sobre autoayuda. En 1990 varios padres denunciaron al fundador por abusos deshonestos agravados a sus hijos. El líder sometía a tocamientos y actos lúbricos a una menor de 14 años delante de otros integrantes de la secta también menores. Esta conducta formaría parte de las actividades de desarrollo espiritual y desapego que promovía en su grupo esotérico.

Muchas siguen en la actualidad(disfrazadas)

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Algo similar ocurría en el grupo La Luz del Mundo, en México. Su líder, Samuel Joaquín, sometía a rituales sexuales y abusaba de menores de edad y jóvenes solteras.

Se trataba de buscar entre ellas a las «incondicionales», que no eran otras que las que no se atrevían a denunciarlo. Un poquito más al norte, en Estados Unidos, también se produjeron abusos entre los adeptos de David Koresh, líder máximo de la secta de Waco, pero en este caso los padres de las víctimas consideraban un «regalo divino» que su gurú abusara de sus hijos. Como todo el mundo sabe, el caso Waco aún está sin esclarecer del todo: se habla de suicidio ritual, de ejecución por parte de los cabecillas e incluso de una torpeza policial que provocó una masacre. Es cierto que hay algunos casos de pedofilia (más bien de abusos sexuales contra menores, ya que nadie puede obligar a nadie a ser pedófilo) en sectas, pero hay muchos más en laimaginación calenturienta de la policía y en las secciones de sucesos y sociedad de los periódicos. También a finales de los 90, en Italia saltó a la palestra el caso de la secta Los Niños de Satán, de Bolonia.

ni_osUn caso perfecto para una auténtica caza de brujas del satanismo y todas sus presuntas bestialidades, que siguen creyendo a pie juntillas algunas policías, como la mexicana, con sus ritos de sacrificio de bebés y otras salvajadas que nadie ha visto en directo ni nunca ha presentado pruebas (siempre son gente que dice que decían, rumores infundados que siguen siendo el carburante más activo de ciertos medios de comunicación). Este caso fue denunciado por Luther Blisset, un grupo sin identidad clara (ellos dicen que son múltiples y únicos a la vez, en una especie de mofa a la trinidad católica) que publicó el libro Dejad que los niños… Pedofilia: pretexto para la caza de brujas. Jueces italianos quisieron secuestrar esta obra, editada en papel en 1997 por Castelvecchi Edizioni en Roma, y los autores la publicaron enseguida en Internet, en 50 páginas diferentes. En ella denuncian a los medios católicos y a la poderosa curia del Vaticano por crear «estados de emergencia absoluta, perfilando conclusiones alarmistas a partir de un revoltijo desesperante de rumores, clichés y mitos urbanos. Sin ejemplos específicos ni precedentes ni estadísticas» gracias a la pedofilia y al satanismo. Una situación que no se aleja mucho de lo que ocurre hoy en día con la pornografía infantil en Internet. Tan sólo un dato que analizaremos luego en la historia de Wonderland, en teoría la mayor red de pedofilia desmantelada nunca: la policía no se pone de acuerdo sobre el número de imágenes que habían producido o reunido los presuntos pederastas, pero la cifran entre uno y dos millones. De todo ese material, alarmante si pensáramos que cada fotografía es distinta, sólo se han distinguido 1.200 menores víctimas de abusos.Per Si tenemos en cuenta que estadísticas oficiales hablan de que cuatro de cada diez menores sufren abusos en el mundo, Wonderland era una nimiedad, una gota de agua en un océano de abusos. o gracias a Los Niños de Satán, en Italia se puso bajo sospecha a un sinfín de grupos alternativos, desde comunidades de psicoterapia a organizaciones New Age. La todopoderosa cúpula vaticana de la Iglesia católica tenía un argumento infalible, como casi todas sus teorías, para que los asustados fieles volvieran al redil. Luther Blisset apunta que se considera al pedófilo como el nuevo «asesino espectacular», la nueva «víctima real a quien todos querrían apedrear hasta la muerte, la víctima propiciatoria de una sociedad que, a pesar de estar invadida por el voyeurismo, porno-estimulada y sex-mediatizada, continúa más y más frustrada, tristemente caliente, sex-asustada y monógama». Como ocurre con el terrorismo tras el 11-S, la pedofilia es la nueva excusa para sobreprotegernos, la nueva arma provocadora de histerias masivas en la población y que se magnifica para justificar la ineficacia de los políticos y los ciudadanos en materias tan fundamentales como la educación sexual y la auténtica protección de la infancia, a la que se destinan presupuestos ridículos. Un arma que sirve de paso a nuestros pseudoprotectores para limitar la libertad de expresión e intentar burdamente controlar Internet.

Grandes religiones
Los abusos de menores no son exclusivos de las iglesias derivadas del cristianismo. No se puede establecer por norma, ni mucho menos, que una persona, por practicar determinada religión, es propensa a practicar la pedofilia o a abusar de la infancia. Tampoco hay un nexo causal entre ser pastor, sacerdote o guía de una comunidad religiosa y tener tendencias paidofílicas. Como se expone a continuación, abusadores de menores los hay en todas las religiones.

Otros famosos participan de manera más discreta (a algunos les repugna usar su imagen para obras de caridad, porque no se sabe dónde empieza el beneficio para ellos mismos y el objetivo al que se supone pretenden ayudar). Así actúa Yoko Ono, la viuda del beatle John Lennon, que apoya una fundación para combatir la pederastia en Tailandia. Para desarrollar esta labor no aparece en ningún medio de comunicación. 

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“Una imagen muy apropiada”

Además de las asociaciones implantadas a escala mundial y que desarrollan entre sus labores la persecución de la explotación sexual, hay movimientos en Internet dedicados específicamente a esto. Entre los que se pueden rastrear fácilmente están:

1) ACPO (Anti Child Pornography Organization), en la web antichildporn.org. 2) Predator Hunter (cazadores de depredadores), en la web predator-hunter.com 3) SOC-UM (Safeguarding Our Children-United Mothers. Salvaguardando a nuestros niños, Madres unidas), en soc-um.org. 4) Cyberangels (ángeles del ciberespacio), en cyberangels.com. Esta página permite asociarse a cualquier internauta. 5) WSACP (Web Sites Against Child Porn) sería otra posibilidad.

Hay otros recursos, que abordan desde libros referidos a alguna de las temáticas tratadas en esta obra, pero desde el punto de vista estricto de los pedófilos, hasta películas que les interesan, volúmenes de fotógrafos famosos que suelen comprar y arte que contemplan. Entre ellos están: Alessandrasmile.com, Pedagora.com,Boylinks.net, Ange-blue.com, Paedo.org, Puellula.org, 4-alice.com, Nambla1.de, Paedo.de, Glgarden.org, Mhamic.org, Paedoforum.de, Ipce.org, http://www.bl.ru, magazine.bl.ru (revista rusa para boylovers) y varios más, que sería muy prolijo enumerar. De todas maneras, como en los anillos de páginas, unas llevan a otras y viceversa. Dentro del movimiento a favor de la pedofilia hay muchas organizaciones que han ido desapareciendo, pero que fueron el germen de algunas actuales. En 1980 existía en Alemania la AKP (Arbeitskreis Päderastie-Pädophilie), que daba soporte a pedófilos

“Muchas de ellas ya no existen o desconozco su origen”

feliz fin de semana a todos.

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